Monday, April 28, 2014

Mi Homilia de la Segunda Semana de la Pascua: San Tomas y San Juan Pablo II -- My Homily from the Second Sunday of Easter: Saint Thomas and Saint John Paul II


A veces nosotros tenemos una experiencia grande en nuestras vidas que es muy poderosa, muy importante, y cambia nuestras vidas mucho.  Pero después de la experiencia nosotros pensamos: “a donde vamos ahora?  ¿A que hacemos ahora?  ¿A que pensamos ahora?” 

 

Por ejemplo muchas personas les gustaron el retiro en la diócesis llamada Juan 23.  Y ellos van a este retiro y les afecta sus vidas mucho.  Pero después del retiro ellos piensan: a donde voy ahora?  A que hago ahora?  A que pienso ahora?

 

Es lo mismo después de graduación de high school o la universidad.  Una persona trabaja y estudia mucho.  Ella pasa todas sus clases.  Ella conoce a muchos amigos y amigas.  Ella tiene su fiesta de graduación.  Y ahora, ella piensa: “a donde voy ahora?  A que hago ahora?  A que pienso ahora?”

 

Este era la experiencia de los discípulos de Cristo, también.  Después de los últimos días de la vida de Jesús ellos estaban muy tristes.  Pero después de la resurrección, cuando Jesús empezaba a aparecer a los discípulos, ellos creían en la resurrección de Jesús.  Era una experiencia grande para ellos.  Pero después de dieron cuenta que Jesús ha resucitado, ellos pensaban: “a donde vamos ahora?  A que hacemos ahora?  A que pensamos ahora?”  Y ellos quedaban en casa con las puertas cerradas y bloqueadas.   Ellos no saben que debían hacer. 

 

Es lo mismo ahora con nosotros.  Nosotros tuvimos una semana santa grande con muchas bendiciones.  Acuérdese el domingo de ramas, jueves santo, la vía crucis, la adoración de la cruz, el sábado glorioso con muchos sacramentos, y la pascua.  Mucha gente.  Muchas canciones.  Mucha emoción.  Mucho trabajo. Muchos planes.  Mucha gracia.  Y tuvimos una experiencia grande de Dios.  Pero ahora: “a que vamos hacer.  A donde vamos ahora?  A que pensamos?”

 

 

Una opción es para cerrar y bloquear nuestras puertas de la iglesia y también de nuestros corazones.  Pero hay otra opción. 

 

En el evangelio Tomas es un ejemplo perfecto en que necesita hacer una persona después de la resurrección.  El tocó las heridas de Jesús.  De tocando las heridas de Jesús, Tomas empezaba a conocer a Jesús mas.  Él podía decir: Señor mio, dios mio.  Y el empezaba ser el primer misionero de la iglesia.  Con su nueva fe, él fue a muchos países y compartía a Jesús con mucha gente.  Él era uno de los primeros mártires de la iglesia, también.  El no permaneció en casa: él fue a todo el mundo.

 

Entonces, la invitación a nosotros del evangelio hoy es doble. 

 

La primera cosa es para conocer más el Jesús de la resurrección.  Toque las heridas de Jesús en el sacramento de confesión.  Toque las heridas de Jesús en los pobres en el mundo.  Toque las heridas de Jesús en su propio corazón y pedir a Jesús que él le sana sus heridas.  Toque las heridas de Jesús en la eucaristía.  Y diga como Tomas: Señor Mio, Dios mio.  Pero no paran con esto.  Después, comparta a Jesús con el mundo.

 

Invite a otra persona a la iglesia.

Hable con otra persona sobre su experiencia del Cristo Resucitado.

Llame a una persona que necesita oír a la misericordia de Jesús.

Resé que más gente conocer a Jesús más.

Cambie toda su vida para vivir alrededor su fe.

 

Un ejemplo moderno que nosotros conocemos que vivió una vida como Tomas era Juan Pablo II.  Este día él era llamado un santo en la iglesia.  Él es un santo porque durante toda su vida el hico dos cosas.  El conoció a Jesús más en sus heridas, en su misericordia.  Y también, él fue a todo el mundo para compartir a Jesús con todo el mundo. 

 

 

 

Nosotros hemos recibidos muchas bendiciones en las tres anos pasados.  Hemos tenido una experiencia de Cristo resucitado.  Pero, tengamos que continuar a crecer más.  Tengamos que tocar las heridas y compartir nuestro redentor con el mundo—en nuestro mundo es aquí, en nuestra comunidad, en nuestra familia, en nuestra cantidad. 

 

Entonces, nosotros pedimos a la intercesión de San Juan Pablo Segundo y San Tomas:

 

San Juan Pablo segundo y San Tomas….ruegan por nosotros. 

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